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escéptica experimenta fenómenos imposibles

Viajero polaco de unos 35 años, sin síntomas

El Viento de la Incredulidad

"Desde el principio, hubo esta confianza... una magia que no sé cómo nombrar. Escuché pasos en la habitación, aunque sabía que no había nadie más allí. Era como si otra energía hubiera entrado para unirse a nosotros.

Estábamos afuera en la Ciudad de México; hacía calor, y yo estaba cubierta con una cobija. Pero de repente - dos veces - hizo muchísimo frío. [Ella sonríe, moviendo la cabeza].

 

Es imposible, lo sé, pero estaba por todo mi cuerpo. Se sentía como si algo me estuviera dejando... [Mueve sus manos desde el pecho hacia afuera, empujando un peso invisible]

Algún pensamiento, alguna energía, simplemente... yéndose.

 

Y entonces, una brisa desde la derecha. ¡Whoosh! [Sus manos barren el aire, imitando una ráfaga repentina]. En la vida real, eso es imposible. Era un viento de otra dimensión.

Cada vez que empezaba a fluir, a entrar en ese otro estado... Whoosh! [Mueve sus manos desde lo alto hacia el suelo]. Algo me traía de vuelta, anclándome.

 

Y cuando tus dedos dejaron mi cabeza... [Ella mira desconcertada, tocándose las sienes]. Fue tan intenso. No puedo explicarlo. Fue extraordinario.

 

Siento que he sido limpiada por un viento que no existe aquí."

 

 

The skeptic explicitly notes the impossibility of her experiences (temperature drop in warm weather, footsteps of non-present others). Her bewilderment and inability to explain what happened counters the suggestion of expectancy-driven experience.

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