top of page

El Regreso del Cuerpo a su Postura Original

Lo que sentí en mi cuerpo fue algo que nunca antes había experimentado - un movimiento involuntario que empezó bien adentro mío, como si una corriente estuviera guiando mi cuerpo hacia posiciones que mi mente no había elegido. Entendí, en ese momento, que no era yo la que se movía. Era otra cosa - energía, quizás - trabajando a través de mí.

Lo primero que noté fue mi rostro. Sentía cómo se me iba destensando, capa por capa, como si años de estrés acumulado finalmente tuvieran permiso para irse. La tensión que había cargado - durante cuánto tiempo no sabría decir - empezó a disolverse. No era una relajación que yo tuviera que lograr. Me estaba sucediendo a mí.

Después vino una sensación en el pecho, cerca del corazón. Un movimiento adentro, suave pero inconfundible, como si algo que había estado demasiado apretado se estuviera liberando. Los hombros, la espalda - me di cuenta de todo lo que había estado cargando ahí, y sentía cómo cada parte de mi cuerpo se iba acomodando, ajustando, volviendo.

 

Lo que más me impactó fue la sensación de que mi cuerpo estaba recordando algo que había olvidado. Cada parte - la cara, el corazón, los hombros, la columna - estaba encontrando el camino de vuelta a lo que sentía como su postura original. No una posición impuesta desde afuera, sino un regreso a como yo estaba destinada a estar.

No puedo explicar qué pasó en esos momentos. Solo sé que me fui sintiendo diferente - no solo más tranquila, sino reacomodada. Entera de una manera que no sentía hacía años.

Semanas después, quedé embarazada. Mi hija ahora tiene tres años.

Contexto

Una mujer de treinta y tantos años se presentó acompañada por su madre. Después de años intentando concebir sin éxito, había agotado las vías médicas convencionales - múltiples especialistas, procedimientos invasivos, intentos de inseminación artificial - todos sin arrojar una explicación definitiva sobre su infertilidad.

Los estudios de su pareja dieron resultados normales. Los propios estudios reproductivos de ella fueron inconclusos. Una intervención quirúrgica para corregir una posible obstrucción tubárica resultó técnicamente exitosa, pero la concepción siguió siendo esquiva. También había explorado modalidades alternativas y espirituales propias de su trasfondo cultural. Para cuando llegó a FSRL, su ginecólogo de cabecera acababa de informarle que no se podía identificar ninguna causa. Era, en términos médicos, una mujer sana con infertilidad sin explicación.

bottom of page